De la sospecha cotidiana a la persistente dificultad para escuchar
Es habitual que los pacientes acudan a consulta manifestando la frase constante de que escucho menos o argumentando con frustración que no escucho bien las palabras de sus seres queridos. Esta dificultad para escuchar suele ser el inicio silencioso de una pérdida auditiva que requiere atención. Si no se interviene a tiempo, una condición inicialmente catalogada como pérdida auditiva leve puede transicionar con rapidez hacia una pérdida auditiva moderada, provocando que la persona comience a experimentar problemas de audición significativos en entornos sociales dinámicos.

