De la sospecha inicial a la confirmación de la pérdida auditiva
Es frecuente que las primeras señales pasen desapercibidas en el hogar, comenzando con la simple frase de que no escucho bien ciertos diálogos de la televisión. Médicamente, esta disminución auditiva se cataloga como hipoacusia. La afección progresa alterando la sensibilidad del oído interno, provocando que se vuelva un reto de grandes proporciones escuchar conversaciones fluidas y transformando la rutina diaria en una constante dificultad para escuchar.

